La emboscada a Barbosa

Polevnsky se hizo a un lado ante la nula interlocución que tiene con Monreal y dejó todo en manos de Barbosa, quien decidió tomar las riendas de su propia campaña.

Por: Israel Velázquez G.

Un preocupado Luis Miguel Barbosa Huerta buscó al senador Ricardo Monreal Ávila, con la venia de Yeidckol Polevnsky, la dirigente nacional de Morena y su principal promotora. El candidato quería frenar los ataques que día tras día le dirigía Alejandro Armenta Mier con el supuesto apoyo de Monreal.

Polevnsky se hizo a un lado ante la nula interlocución que tiene con Monreal y dejó todo en manos de Barbosa, quien decidió tomar las riendas de su propia campaña al ver que Armenta salió indemne a) de los audioescándalos con Violeta Lagunes; b) de sus presuntos nexos con José Christian N., el Grillo, líder del mercado Morelos y presunto narcomenudista; c) de la supuesta alianza de Armenta con Florentino Alonso, el hermano mayor de la gobernadora Martha Erika Alonso Hidalgo; d) del nulo efecto de sus propias declaraciones en el sentido de que ya no haría caso a lo que dijera Armenta; e) de los insultos y descalificaciones que le dirigió la propia Polevnsky.

Nada detuvo al senador Armenta.

Era necesario, entonces, cambiar la estrategia porque además Monreal tiene en un secretario del actual gobierno del estado a un aliado estratégico priista que no está dispuesto a dejarle todo el poder a Barbosa ni a Fernando Manzanilla Prieto.

Así que Ricardo Monreal, sabedor de que se iba a apuntar una victoria sobre Polevnsky, le respondió a Barbosa que encantado. La cita quedó agendada para el 22 de abril y en esa fecha menuda sorpresa se llevó Barbosa cuando al llegar a la oficina del senador vio que lo esperaban, así, en plural, Monreal y Armenta; este último oficialmente no estaba invitado.

Al candidato de Juntos Haremos Historia no le quedó otra que, contra su voluntad, sentarse ya no a charlar sino a negociar porque, aunque se niegue en público, las impugnaciones que contra su candidatura estaban enderezadas en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sí le restaron puntos y tenían amplias posibilidades de tirar sus aspiraciones y las de Morena y las de Andrés Manuel López Obrador en cuanto a no perder una elección.

Que Monreal los sentara a negociar puede considerarse como un ¿mensaje de unidad? Tal vez. Sin embargo, si Barbosa estaba seguro de ganar, ¿por qué aceptó ceder terreno?, ¿por qué repartir lo que aparentemente ya tiene para sí?, ¿necesita a Armenta para alzarse con el triunfo frente a un Enrique Cárdenas, candidato del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano? Si lo necesita, ¿cuáles son los números que arrojan sus propias encuestas respecto del avance de Cárdenas?

La imagen de conciliador que quisieron darle a Barbosa, tras la reunión, se entiende sólo por la necesidad de intentar que no se viera débil: “lo necesito (a Armenta) para que ganemos con mayor fuerza y legitimidad. Porque el tema legal se podía resolver, el tema jurídico, pero nunca el tema político”, dijo el 25 de abril.

La emboscada que le tendió Monreal a Barbosa para forzarlo a negociar es grave porque las circunstancias de Puebla no son las mejores: aún no se resuelve el desplome del helicóptero en el que murieron la gobernadora Martha Erika Alonso y su esposo el senador Rafael Moreno Valle Rosas; el exgobernador Mario Marín Torres es prófugo de la justicia ¿o alguien en su sano juicio piensa que hoy será localizable en su notaría?; al candidato del PRI, Alberto Jiménez Merino, lo acompaña Valentín Meneses, quien enlazó a Marín con Joaquín López Dóriga sólo para que el exgobernador negara que fuera su voz la que se escuchaba en la conversación con Kamel Nacif y a todo ello se agregan el aumento de la delincuencia organizada y de asaltos en la vía pública, el huachicol incontrolable, los linchamientos, salarios precarios, calles llenas de ambulantes…

Es grave, decíamos, que desde el Senado se debilite la imagen de un candidato a la gubernatura, además, por tratarse de correligionarios. Si Barbosa gana las elecciones será grave el antecedente de que un senador, no el presidente de la República ni la dirigente del partido, sino un senador, lo haya obligado a escuchar a quien lo cuestionó severamente.

¿A quién, además de Monreal, le conviene debilitar a Barbosa?

Periferia

El gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador tomó muy en serio que el Comité de Derechos Humanos de la ONU emitiera una resolución contra el Estado mexicano por la petición de revisión del caso que en octubre de 2014 presentó ARTICLE 19 en representación de la periodista Lydia Cacho, por las violaciones a sus derechos humanos.

El comité concluyó que el Estado tiene la obligación de realizar a) una investigación imparcial, pronta y exhaustiva sobre lo denunciado; b) procesar, juzgar y castigar con penas adecuadas a los responsables; c) ofrecer compensación a Lydia, y d) adoptar las medidas necesarias para evitar que se cometan violaciones semejantes, garantizando que periodistas y defensores de derechos humanos puedan ejercer su derecho a la libertad de expresión en sus actividades, incluso mediante la despenalización de los delitos de difamación y calumnia en todos los estados.

Le adelantamos que en las nuevas investigaciones que realiza el gobierno federal aparece el nombre de un vocero del entonces gobernador Mario Marín Torres…

@IsraelV_mx

israelvelazquez@gmail.com

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