Triste y Vacía

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Querido Pueblo Mío: Suenan de fondo primero un par de trombones y luego la trompeta. Comienza a sonar una salsa muy conocida que dice así “Se me fue de las manos tu amor en un solo suspiro fugó… tu adiós escrito en un papel, tu aroma impregnado en mi ser”. Resulta que, tal parecería que le dedica una canción nuestra Constitución a nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador. Le canta que otra vez la olvidó, la dejó Triste y Vacía, como la salsa que interpreta Grupo G.

Resulta que a partir del día 23 de noviembre de 2021 es vigente un Acuerdo por el que declara de interés público y seguridad nacional las obras insignia del presidente AMLO. Además, instruye a Administración Pública Federal (APF) a otorgar una autorización provisional a todos aquellos dictámenes, permisos o licencias necesarias para iniciar los proyectos u obras. Finalmente, menciona que dicha autorización provisional deberá ser emitida en un plazo máximo de cinco días hábiles y en un plazo de 12 meses deberán obtener las autorizaciones definitivas.

Los actos inconstitucionales del presidente Andrés Manuel López Obrador le reditúan en popularidad. La figura todopoderosa presidencial es constante en la mente de los mexicanos. Resulta increíble que sus bases promuevan los decretazos acompañados de la frase “¡Ése, mi presi!” y un silbido.

Es decir, existe un discurso en contra de cualquier contrapeso o “requisito” constitucional que deba cumplir el presidente para llevar a cabo sus funciones. Es un liderazgo que busca la opacidad y que se sustrae de responsabilidades penales, civiles y administrativas a través de las llamadas “razones de estado o de seguridad nacional”. Finalmente, AMLO abiertamente viola constitución porque puede, con sonrisita burlona incluida.

¿AMLO es el único jefe autoritario? Claro que no. Tú y yo querido lector, conocemos a más de cien titulares de oficinas públicas que solicitan a sus subalternos documentos flagrantemente inconstitucionales. Es más, hacen cuentas de cuántos podrían inconformarse vía amparo y, aun así, actúan en contravención a la constitución.

Los principios constitucionales que le dan forma a nuestra democracia no deberían servir para rellenar proemios y considerandos. Un Estado Constitucional y Democrático de Derecho necesita actores políticos que fortalezcan la consolidación de sus instituciones.

Durante la época de Trump escribí la columna “Gobernar por decreto” que puedes consultar aquí: https://www.en-vivo.mx/2020/05/29/gobernar-por-decreto/ En donde analizo los mismos síntomas que presenta el presidente AMLO.

¿Las facultades establecidas en el artículo 89 constitucional le alcanzan para gobernar a través de decretos? Por supuesto que no. Es un acto abiertamente inconstitucional, a pesar de que se haga pasar por un acuerdo u orden interna a las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal.

El presidente gira sus finas instrucciones específicas a través de decretos, los cuales deben ser publicados en el DOF ya que su observancia debe ser obligatoria tanto para la APF como para los particulares.

Recordemos que el principio de legalidad descansa en la primera premisa de que las autoridades sólo pueden realizar aquello que la ley específicamente les faculte. Bajo la segunda premisa, los particulares pueden realizar todo aquello que la ley no les prohíba.

En ese sentido, se trata de un acto administrativo inconstitucional ya que excede las facultades establecidas en el artículo 89 de la carta magna ya que no se trata de una circular interna, sino de una declaratoria de Razones de Estado o de Seguridad Nacional. Por lo que, no basta con el visto bueno del presidente para su determinación a mitad de su sexenio; sino que debieron haber sido establecidas en el Plan Nacional de Desarrollo, estar sujeto al Consejo Nacional de Seguridad y a la Agenda Nacional de Riesgos que año con año emite.

Para contextualizar el manotazo, el manejo de la pandemia por Covid-19 no mereció una Declaratoria de Emergencia referente al Estado de Excepción establecido en el artículo 29 constitucional. Por lo que, jurídicamente ha sido complicado validar los actos de autoridad con los que se ha enfrentado la pandemia.

En palabras de Maurice Joly en su obra “Diálogo en el inferno entre Maquiavelo y Montesquieu”, la democracia es idealmente el gobierno de un poder visible, es decir, el gobierno cuyos actos se realizan ante el público y bajo la supervisión de la opinión pública.

Síntomas de buen gobierno es el ejercicio pleno del derecho a la información pública; así como la articulación de políticas públicas establecidas en un Plan Nacional de Desarrollo que mejoren las condiciones de vida de los habitantes de México. Que sirva este decreto para ejemplificar que tanto a nivel federal, estatal y municipal los titulares operan de acuerdo a la coyuntura política y son abiertamente violadores de la constitución que protestaron guardar y hacer guardar.

No basta una foto de la toma de protesta de su cargo. Deben observar lo establecido en la Constitución, porque México es más grande que ustedes o yo.

Verónica Ruiz Nava

Por: Verónica Ruiz Nava.

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Verónica Ruiz Nava

Abogada experta en derechos humanos y derecho constitucional. Imparto conferencias y soy trotamundos poblana.

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