De: Consulta

Por: Alejandro Villegas

El ciudadano presidente relanza sus criticas al INE y su promoción de la consulta pública en torno al enjuiciamiento a sus antecesores, como un elemento más de propaganda de la 4T.

Acusa que los consejeros del INE ganan más que el presidente y que ese Instituto cuenta con un presupuesto jugoso, para realizar sus tareas.

En consecuencia, de manera indirecta trata de dañar la imagen del INE, cuando es un hecho que la consulta pública está en marcha. Hay fecha para su realización y el Consejo General del INE avanza en su organización.

Sin embargo, en su afán de victimización el ciudadano presidente se lanza verbalmente contra los consejeros, con el obvio propósito de fortalecer desde ya la iniciativa de reconfigurar ese organismo, para alinearlo a sus deseos y a la 4T.

Por lo que hace a la consulta, es evidente que el pueblo bueno, la futura clase media del país, sus incondicionales serán los que tomen parte en ella para respaldarla. Quienes no apoyen la consulta o bien se abstengan de participar, desde ya deben asumirse como enemigos de la 4T.

Como sea, a partir de la generalidad e imprecisión de la pregunta que definió el máximo tribunal del país para la realización de la consulta nacional, en la que por cierto el ciudadano presidente reiteró que no participará, los nombres ex presidentes a los que tanto aludió el inquilino de Palacio Nacional no aparecerán y por tanto a lo más pueden darse por aludidos.

En tanto de aquí al día previo a la realización de la consulta, el ciudadano presidente continuará con su pregón incesante.
La consulta se realizará, el resultado favorable es predecible, pero de ahí a que un ex presidente sea enjuiciado, hay una enorme distancia, quizá por ello el ciudadano presidente, aunque la impulsa, al no participar, se lava las manos.


Iluso

Los mensajes de Santiago Creel en los que sugiere el establecimiento de un canal de comunicación del bloque opositor con el ciudadano presidente o sus representantes, en busca de un trato de pares, lo ubican como un iluso, o bien como el impulsor de una acción condenada al fracaso.

Emulando a uno de sus villanos favoritos, desde Palacio Nacional, el ciudadano presidente ni ve ni oye a sus adversarios, en los planos y condiciones que no le son propicios, al igual que no está dispuesto a escuchar el mensaje que la ciudadanía expresó en las urnas, el pasado 6 de junio.

Redacción

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