De: Ira
La reacción de la ciudadana presidenta ante los reclamos y abucheos de que fue objeto durante su visita a Colima, exhibe su nula tolerancia a la crítica y lo ralo de sus recursos verbales.
La calificación de infiltrados, en principio, deja claro que de alguna manera se vulneró el ambiente controlado y a modo que tanto le agrada a la inquilina de palacio nacional.
Por su parte, el calificativo de prianistas, endosado, sin prueba alguna, a los manifestantes pone en evidencia la fobia desquiciante que siente por los opositores.
Lo innegable es que no es lo mismo ejercer el poder que estar en la oposición.
La conducta que llevó a la ciudadana presidenta a evidenciar su enfado, es propia de la oposición y se ejerce en apego a las libertades de manifestación y de expresión.
Por otra parte, hay que apuntar que los reclamos durante las visitas y recorridos de la ciudadana presidenta por diversas entidades del país no son novedosos ni aislados.
En consecuencia, echan abajo el mito sostenido con encuestas y sondeos a modo, de que la ciudadana presidenta cuenta con un alto nivel de aprobación.
Y todo ello, explica su necesidad de realizar eventos con escenarios a modo y ambientes controlados, a los que no puedan tener acceso los opositores.
Quien las hace no las tolera.
Michoacán
La 4T está más que consciente de que la ciudadana Grecia Quiroz y el movimiento del sombrero representan un riesgo para su permanencia en la gubernatura de Michoacán, en donde al igual que en Sinaloa no han podido diezmar a los grupos del crimen organizado.
De ahí que llame la atención que de manera abierta se busque manchar la imagen de la actual presidenta municipal de Uruapan.
Evidentemente la 4T, tiene temor y apuesta a descarrilar a la oposición, pero no sólo en Michoacán.
Por: Alejandro Villegas
