De: Parcialidad
La ciudadana presidenta pasó por encima de la parcialidad y secrecía del debido proceso, al considerar como sólida la investigación de la FGR y asegurar que hay suficientes datos para acreditar la culpabilidad del ciudadano Fernando Farías, quien recién fue vinculado a proceso.
Y con ello, sepultó la presunción de inocencia de la que debe gozar todo presunto culpable hasta que no se le dicte sentencia, y por supuesto que la misma quede firme.
Esa posición y las palabras emitidas por la ciudadana presidenta equivalen a una condena adelantada que pasa por encima del debido proceso y deja en una evidente desventaja procesal al inculpado.
Las expresiones de la ciudadana presidenta permiten inferir que conoce los detalles de una investigación que debiera ser reservada y a partir de ello, se erige en juez y emite un veredicto.
Por otra parte, resulta contradictorio que la audiencia de vinculación del proceso sea privada, lo que impidió el acceso a los medios y en general a todos los que pudieran estar interesados y por el otro se decida hacer públicos, aspectos que equivalen a un juicio sumario.
No se trata de apostar por la inocencia del inculpado, sino de dejar en claro que el debido proceso quedó superado y lejos de dejar que la FGR y el Poder Judicial trabajen en la esfera de sus competencias y brindar tanto al presunto culpable como a su defensa, realizar la parte que les corresponde.
Lo evidente es que, en este como en otros casos, la tribuna de palacio nacional se erigió en juzgado, en el que dictan sentencias a priori.
La 4T y su versión juarista de la impartición de justicia, no pasa de ser cuestionable y lamentable.
Visas
Del descontento, la apelación a la soberanía y la defensa de la patria por el retiro de la visa al ciudadano Andrés Manuel López Beltrán se pasó al reconocimiento de que el otorgamiento de una visa es el derecho de un país, para permitir o negar el ingreso a su territorio a ciudadanos de otras naciones.
Todo indica que fracasó el intento de sacar raja política de un hecho para fortalecer el capital e imagen de un político.
Lo que inició con contundencia, pasó a ser anecdótico, y de pena ajena.
Por: Alejandro Villegas
