De: Afores
El destino y uso de los recursos de las Afores que el máximo tribunal de la nación avaló que pasen al fondo de pensiones para el bienestar debe clarificarse y ser transparente, además de que la acción carece de la más elemental socialización.
Esto en principio porque al tratarse de recursos no reclamados, se deja de lado el hecho irrefutable de que tienen un propietario, así como beneficiarios, que en teoría debieran autorizar su traslado.
Un hecho que lleva a plantear la necesidad de establecer un proceso en el que debiera notificarse a los propietarios y beneficiarios de las cuentas de Afore que pueden ser trasladadas la forma en que pueden recuperarlas.
Lo que queda claro es que no se trata de una acción nueva, sino de la consumación de un proyecto que data del sexenio pasado, con la que la actual administración federal busca hacerse de un volumen no cuantificado de recursos que puede ser considerable.
Al margen el hecho de que se refiera que tanto el titular como sus beneficiarios no dejan de ser propietarios de los recursos, no pasará de ser una expresión de difícil cumplimiento en tanto no se proceda o clarifique la forma en la que se pueden reclamar.
Obviamente un elemento que se debe establecer es el destino que tendrían esos recursos.
En el fondo las empresas dedicadas al manejo de las afores, serán las que pierdan, toda vez que deberán trasladar esos recursos al fondo de pensiones para el bienestar.
El argumento de que los recursos solo cambian de administrador, es tan pueril como risorio.
Por ahora solo queda esperar a que sea creada la afore para el bienestar, así como que se establezca con claridad la forma en que deberían reclamarse esos recursos de la manera más sencilla posible.
Acumulación
El tratado con Estados Unidos establece con claridad que la persona requerida solo podrá ser juzgado por los delitos que originaron su extradición, aunque se puede solicitar autorización previa al país que extradita para su ampliación.
Sin embargo, en el caso del ex gobernador de Chihuahua fue atraído por el máximo tribunal, cuyos integrantes tendrán que realizar algo más que una argumentación a modo, para pasar sobre lo establecido.
Y con ello, dejará en claro de nueva cuenta tanto su docilidad como su apego a la línea dictada, con lo que aquello de la autonomía e independencia entre poderes y el respeto a las leyes tanto nacionales como internacionales será letra muerta.
Forma y fondo, forma y fondo.
Por: Alejandro Villegas
