De: Vacunación

Por Alejandro Villegas

La meta del Programa Nacional de Vacunación parece avanzar, pero los números del ciudadano presidente, lejos de ser claros aparecen como una proyección ajustada a la realidad que conviene la 4T.


A la fecha, de acuerdo a la información proporcionada desde la mañanera, el 70 por ciento de la población de mayor edad ha sido vacunada, pero no se precisa si ya cuenta con el esquema completo o sólo ha recibido una dosis, en tanto que los alrededor de 270 mil decesos registrados al momento, quedan relegados, como un rubro del que no es conveniente hablar.


Lo que se aprecia es que el plan nacional de vacunación que de acuerdo a las proyecciones del ciudadano presidente y su séquito sanitario, debe concluir en octubre, aunque sea de manera ajustada se cumplirá.


Por ello se insiste en hablar de las dosis de vacuna que arriban al país, así como de la aplicación de la misma, pero se desestima el impacto de los decesos, así como la población menor de 18 años que aún no está programada para ser vacunada contra COVID-19, al menos en este año.

Y en paralelo alrededor de 200 menores han conseguido ser inmunizados, mediante la obtención de amparos, en tanto que Nuevo León, mediante un convenio con logra que menores sean vacunados en la línea fronteriza con Texas.


Lo importante es mostrar avances y control, de una pandemia que ya está por salir de su tercera ola, en tanto que cuarta ola no está descartada.


Se quiera o no, México en particular y la comunidad internacional, en general, están lejos de superar la pandemia, toda vez que surgen nuevas cepas e incluso lejos de relajarse la vigilancia internacional, se endurece como se aprecia en la determinación del gobierno estadounidense de exigir para el ingreso a su territorio que se cuente con el esquema completo de vacunación además de una prueba reciente.


Por más que avance el programa y se insista en que la pandemia está bajo control, la realidad social prevalece aún, pese a que el semáforo epidemiológico haya dejado de ser tomado como referencia para la determinación del cese de actividades económicas.


Lo cierto es que la pandemia aún está presente y como sociedad nos debemos adoptar como permanentes las medidas sanitarias, recomendadas al momento.


El izamiento de la bandera blanca, por parte del sector salud, en el caso de la pandemia no puede partir sólo del avance en la vacunación, cuando no se contempla al grueso de la población.


El ciudadano presidente insiste en la necesidad de una reforma de fondo en el Poder Judicial, pero sin la injerencia del Ejecutivo, lo cual está lejos de la realidad, toda vez que es el propio inquilino de Palacio Nacional quien la impulsa.


Sugiere que sean los integrantes del Poder Judicial quienes tomen la bandera de la moralización, en una suerte de auto regulación. Y con ello no hace otra cosa que dictar línea a la espera de que los ministros se plieguen a sus deseos.

Ahora falta ver si el ministro presidente de la SCJN, presta oídos sordos al tema, o actúa en consecuencia, para incrementar en los hechos el margen de maniobra del ciudadano presidente.

Redacción

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