De: Masacre

La añeja premisa de que el presidente es el mejor informado del país, aunada a la positividad de las reuniones diarias en materia de seguridad quedan en entredicho, con el caso de San José de Gracia, Michoacán.

La presunta masacre de 17 personas, realizada el domingo en plena vía pública, fue reconocida oficialmente hasta hoy, con información general e imprecisa, que en términos generales reconoce en parte lo difundido en redes y medios de comunicación.

Lo cuestionable es que se niegue la gravedad de los hechos con el argumento de que no hay cuerpos.

En la víspera, el ciudadano presidente, el mexicano mejor informado, no tenía conocimiento de ello, a pesar de la resonancia que tuvo el hecho en las benditas redes sociales.

Por lo que se infiere que, en la reunión de seguridad, previa a la mañanera no fue informado a detalle del hecho, o bien simple y sencillamente la restaron importancia. Y al momento, hasta donde se sabe, nadie ha sido reconvenido por esa omisión.

Lo grave, en este caso, además de la desinformación es que los sucesos ponen de nueva cuenta en el foco de la atención pública la forma en la operan los grupos del crimen organizado.

Las masacres que parecían cosa del pasado, hoy están vigentes, al tiempo que se cuestiona la efectividad de las corporaciones policiales a nivel policial, su escaso armamento y por supuesto el número de efectivos, y la coordinación interinstitucional que existe, al menos en teoría, entre las policías de los tres niveles de gobierno, con la participación de la Guardia Nacional.

En conclusión, no le informaron al ciudadano presidente del caso u optaron por no darle la atención que merece una masacre, un ajusticiamiento como el que ocurrió en San José de Gracia.
Las cosas parecen estar mal cuando no se informa adecuadamente al ciudadano presidente de un hecho de tal magnitud.

Cambios

La explicación del ciudadano presidente sobre los motivos que tuvo para remover a Olga Sánchez Cordero de la Secretaría de Gobernación, sale sobrando.

Simple y sencillamente llega tarde. La hoy senadora, tiene la oportunidad de expresar abiertamente su posición toda vez que el ciudadano presidente fue quien puso los argumentos sobre la mesa.

Falta por supuesto que lo haga y más aún que sea contundente, quizá porque ello ponga en evidencia que no todo es armonía entre quienes conforman el gabinete presidencial.

Por: Alejandro Villegas

Redacción

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