De: Audiencias

Los derechos de las audiencias que se pretenden garantizar y tutelar desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se asemejan más a un esquema de sometimiento y control que a la defensa del ciudadano.

La colectividad en general y cada ciudadano ejerce por si mismo el derecho de ver, escuchar y leer aquello que le es agradable y está en sintonía con su manera de pensar o su ideología.

Discierne con toda claridad qué es adecuado para él o ella y qué no. Así cambia de canal o estación, lo mismo que opta por determinado diario o revista.

Y en el caso de la radio y televisión selecciona de acuerdo a su afinidad que noticiarios o programas de entretenimiento ver. Hay diversidad y opciones.

En el último de los casos, tiene el poder de cambiar de opción o apagar tanto la radio como la televisión y optar, si así lo prefiere por alguna plataforma.

El público no requiere de defensores de las audiencias que los representen. Con su preferencia registrada en ratings, decide de manera general que programa y conductor es de su agrado y tanto televisoras como radiodifusoras toman decisiones en torno a su continuidad.

El tema da mucho para hablar y escribir pero la realidad es que cada quien escoge lo que quiere ver, escuchar o leer, como parte de la democracia, pero sobre todo de la amplia gama de medios que existe en el mercado.

Si lo que quieren los ministros de la Suprema Corte es imponer censura oficial, va un paso atrás de la efectividad de la censura social.

Distorsión

El ciudadano presidente busca escalar su diferendo con los medios críticos a un nivel de ataque a la nación que difícilmente prosperará.

Es mejor que como sucedió con sus antecesores, se vaya acostumbrando al trabajo de la prensa crítica y tenga presente que quien se mete a la cocina, es mejor que se acostumbre a los calores.

Por: Alejandro Villegas

Nota del Editor: Los comentarios aquí vertidos son responsabilidad directa de su autor y no reflejan la opinión de En Vivo Mx.

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