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Luis Miguel presentó Déjà vu en el Auditorio Nacional

Luis Miguel, uno de los más reconocidos a nivel internacional, fascinó a unas 10 mil personas durante el primero de 12 conciertos que hasta el momento tiene programados en el Auditorio Nacional de esta ciudad.

Sus fieles seguidores, aquellos de la década de 1980 y 1990 y las nuevas generaciones acudieron al majestuoso recinto para realizar un viaje por la historia musical del artista, de más de 30 años.

Durante dos horas y como parte de su «Déjà vu tour 2015», “El Sol” presentó al público un repertorio de 30 temas, en su mayoría popurrís, divididos entre baladas, boleros, pop y ranchero.

Aunque el ídolo dirigió escuetas palabras a la audiencia, esta vez se mostró alegre, sonriente, agradecido, amable, cariñoso, coqueto, sensual y bailador con sus fans, a diferencia de otras ocasiones cuando se muestra serio o discutiendo los problemas de audio con su “staff” de producción.

Estos detalles hicieron que la gente perdonara la hora de retraso con la que inició su espectáculo, aparentemente por fallas en las pantallas. Incluso, también se pasó por alto que olvidara la letra de varios de sus éxitos y recurriera al apoyo del teleprompter.

Ante una sala pletórica, en su mayoría por mujeres, la velada musical arrancó luego de una introducción, a través de tres pantallas gigantes, de imágenes suyas y una cuenta regresiva desde el 10.

El primer tema fue “¿Quién será?”, un clásico de Pablo Beltrán Ruiz y Luis Demetrio. Después compartió «Tú, sólo tú», «Dame tu amor» y «Sol, arena y mar».

En el transcurso de ésta última canción, se acercó al pie del escenario para saludar de mano a decenas de féminas que buscaban llamar su atención con gritos y movimientos sensuales.

«Amor, amor, amor» continuó en el “setlist” y después “Que tú te vas”, en la que mostró total inspiración luciendo un impecable traje negro, camisa blanca y corbata.

La calidad de su voz se percibió intacta cuando alcanzó con limpieza los tonos más altos en el primer medley de boleros compuesto de “Todo y nada”, «Sabor a mí» y «Sin ti».

Asimismo, se dio el lujo de resaltar la potencia de su timbre al separar el micrófono de su boca en la entrega de “O tú o ninguna”, lo que atrajo una lluvia de piropos de sus fans.

Acompañado de diez músicos y de la sensual corista argentina Paula Peralta, quien acaparó las miradas masculinas, «Luismi», como también le llaman, preguntó: “¿Estamos románticos?, y ante la respuesta afirmativa, añadió: “óQué bien!”.

Paseando de un costado a otro sobre el escenario para saludar de mano a sus seguidores, mientras que alguno de sus dos guardaespaldas lo sostenían de la parte trasera del pantalón cuando se inclinaba, el cantante compartió el clásico de Armando Manzanero “Somos novios”.

“Contigo en la distancia” mantuvo el toque romántico del show hasta que llegó el turno de “Esa niña”, pieza de su disco “Busca una mujer” (1989) con la que los asistentes se pusieron de pie.

Aunque para entonces los ánimos se mantenían a su máximo nivel, las constantes pausas posteriores entre cada tema y la oscuridad en el escenario apaciguaban al público que al unísono de otra y otra exigía que continuara el recital.

Con el característico tono bronceado de su piel y más delgado en su aspecto en comparación a su imagen en el concierto que en la víspera del Año Nuevo ofreció en Monterrey, Luis Miguel deleitó con “Amante del amor”, “Más allá de todo”, “Fría como el viento” y “Tengo todo excepto a ti”.

Sentado al lado de una mesa con flores blancas impregnó el ambiente de nostalgia a través de su clásico “La incondicional», coreado de principio a fin por los espectadores.

«Yo que no vivo sin ti», «Culpable o no» y «Hasta que me olvides» siguieron en el programa, aunque no con la letra perfectamente colocada, pues el artista olvidaba las estrofas y recurrió al teleprompter para solucionarlo.

“óQuerido público, muchas gracias!», pronunció luego de “Te necesito», “Y sigo”, «Mucho corazón», «La media vuelta» y «Amorcito corazón».

A sabiendas de que un artista como él puede cantar el género que se le imponga, casi una hora después de iniciar el concierto aparecieron 11 elementos del mariachi con «El son de la negra», y ya con otro vestuario, también en tono oscuro y chaleco, «El Sol» regresó con «El viajero», “Si nos dejan” y “La Bikina”.

Tras girar a 360 grados para mostrar su derrière con movimientos sexis de cadera, prosiguió con «Sabes una cosa», «Échame a mí la culpa» y “México en la piel”.

“Ya que se vaya el mariachi, ¿verdad?, ¿lo despedimos?, preguntó y al grito de “No”, expresó: “¿Una más?, ¿la cantan conmigo?, y así fue mediante “Cielito lindo” y “Qué bonita es mi tierra”

Tras cerrar ese set, vestido con camiseta que dejaba al descubierto la musculatura de sus brazos, regresó al pop con otro segmento de antaño que hace tiempo no interpretaba: «Separados», «1+1> 2 enamorados» y «Directo al corazón».

«Deja Vu» y “Labios de miel” pusieron fin al concierto y antes de retirarse, LuisMi expresó: “Gracias, México. Buena noches”, mientras que una lluvia de papelitos blancos caía desde el techo y él lanzaba al público pelotas gigantes de color negro.

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